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Desarrollo social y económico para luchar contra la exclusión Eduardo Rojo Torrecilla El presente artículo tiene un doble objetivo: en primer lugar,
explicar con carácter general algunas de las causas que inciden
en el crecimiento de las desigualdades sociales y proponer algunas pistas
de cómo avanzar hacia una nueva estructura social y económica;
en segundo término, ir a la realidad de la comarca para examinar,
con los datos disponibles, cuáles son las situaciones problemáticas
(desempleo, marginación...) que tenemos ante sí y qué
medidas se están adoptando por los poderes públicos para
tratar de corregirlas y así profundizar en el fortalecimiento de
una comarca que en los últimos años ha dado pruebas sobradas
de su vitalidad para enfrentarse a los retos de futuro. Se trata, pues, con los límites obligados de un artículo
como éste, de exponer realidades, sugerir pistas y proponer objetivos,
a fin de contribuir en la tarea, en la que participan muchas personas,
de lucha contra la creciente dualización social existente en nuestras
sociedades desarrolladas, dualización que encuentra en muchas ocasiones
su razón de ser en la situación crítica de falta
de trabajo que padecen muchas personas y que puede llegar a poner en tela
de juicio la eficacia de los sistemas políticos democráticos
existentes si no se adoptan medidas adecuadas para su corrección,
tal como ha puesto de manifiesto recientemente el Parlamento Europeo(1).
De tal forma, el artículo presta atención de forma conjunta
a los problemas del empleo en su doble vertiente, o por utilizar una terminología
clásica pero que cada vez es más cuestionada, medidas "activas"
(encaminadas a la creación de puestos de trabajo) y "pasivas"
(actuaciones en el campo de la protección social). Deseo indicar, por último, que buena parte de las tesis e ideas
expresadas en el artículo han ido forjándose a partir del
trabajo en grupos pluridisciplinares de entidades que trabajan en el ámbito
de la lucha contra la exclusión social y de búsqueda de
la justicia (Cristianisme i Justícia, Cáritas Española),
y del intercambio fructífero de planteamientos entre todas y todos
sus miembros. Obviamente también, mi actividad en el ámbito
universitario y los debates en el seno de nuestra Fundación me
han ayudado a forjar las ideas ahora expuestas, y muy especialmente todo
lo que aprendí, que nunca se podrá cuantificar, del anterior
presidente Joan N. García-Nieto. Con todo, y como suele decirse
al finalizar el prólogo de un libro, la responsabilidad del texto
es única y exclusivamente de quien lo suscribe. El cambio socio-económico y su incidencia en las situaciones de
desigualdad 1. Diversos estudios realizados en el seno de las organizaciones económicas
y sociales internacionales (Unión Europea, OIT, OCDE), así
como las aportaciones efectuadas por destacados intelectuales y responsables
políticos (André Gorz, Adam Schaff, Guy, Aznar, Federico
Mayor Zaragoza, Vaklal Havel, o el propio Juan N. García-Nieto
hasta su muerte en julio de 1994) han puesto de manifiesto que nos encontramos
en un momento crucial de la historia al llegar al final del milenio, y
tal como ha subrayado el director general de la UNESCO "... estamos
adquiriendo una apreciación diferente del ritmo temporal de la
historia, en una rápida secuencia de acontecimientos políticos,
sociales, culturales y medioambientales que han cambiado la percepción
que teníamos de nosotros mismos como individuos y como miembros
de la comunidad, lo que supone un reto a nuestra capacidad de mantener
tendencias de ámbito mundial"(2). 2. El Baix Llobregat, Cataluña, España, forman parte del
espacio económico y social que conforma la Unión Europea,
ámbito geográfico y político al mismo tiempo que
está sometido a un apasionante debate sobre cómo conseguir
que la mayor parte de la ciudadanía se encuentre atraída
por el mismo y cómo dar respuesta adecuada a los problemas que
le preocupan, que se centran en las cuestiones del empleo y del desempleo,
la posibilidad de ejercer los derechos sociales, la defensa del medio
ambiente y la no discriminación de trato. Se trata a mi entender,
en este debate actual, de fortalecer el desarrollo de la dimensión
social y reforzar el papel de los agentes sociales, ya que ambas medidas
constituyen condición básica para poder conciliar la libertad
de mercado con el equilibrio social. Y el fortalecimiento de la dimensión
social pasa por reforzar, con todas las correcciones que sean necesarias,
los sistemas públicos de protección social, por la importante
función de fortalecimiento de la cohesión social y de mantenimiento
de la paz social, pues piénsese en cómo estos sistemas,
entendidos en un sentido amplio, han posibilitado el acceso de las capas
sociales más desfavorecidas al ámbito educativo, sanitario
y de la vivienda, y como cumplen hoy un papel amortiguador de los conflictos
sociales derivados de la grave situación de desempleo en que se
encuentran muchas personas(6). 3. Si pasamos de lo general a lo concreto, estamos en condiciones de
sostener que algunas de las características principales de este
cambio socio-económico que se analiza son las siguientes: A) Importante crecimiento económico (que está teniendo
un elevado coste de degradación medioambiental), en el que juegan
un papel relevante la aplicación en el mundo productivo de las
nuevas tecnologías, que no va acompañado del correlativo
crecimiento del empleo. Los cambios tecnológicos tienen una gran
importancia e innegable incidencia en los procesos productivos y la reorganización
de los tiempos de vida y de trabajo, y la cuestión a debate, que
no tiene una respuesta clara y unívoca en la actualidad, es saber
en qué medida dichos cambios repercuten en beneficio del conjunto
de la población o de sólo una parte minoritaria de la misma.
Este crecimiento se acompaña, en el terreno social, de un cambio
sustancial en el mundo del trabajo, de forma que además de prestar
atención a la problemática de quienes se encuentran en desempleo
también deberemos prestar atención a otras realidades existentes
en su interior: empleo estable frente a empleo temporal; trabajadores
en economía regular, en economía sumergida o en economía
informal; trabajadores de grandes, medianas o pequeñas empresas;
trabajadores y trabajadoras, quienes trabajan en el sector público
y en el sector privado; y muy en especial, al diferente nivel de cualificación
que incide de forma muy importante en la posibilidad de acceso a un empleo
de forma que ha podido afirmarse con fundamento de causa que "el
aspecto más grave del desempleo al que se enfrentan muchos países
industrializados es la merma de perspectiva de empleo para los trabajadores
que poseen bajas cualificaciones"(7). Con razón puede defenderse
por la OIT, en un informe presentado a la Conferencia de este año,
que existe cada vez más la tendencia "a una polarización
...(y no sólo de los salarios sino también de otras condiciones
de empleo) entre los segmentos primarios y secundarios del mercado de
trabajo"(8). El desempleo se está configurando como un elemento estructural
de la actual realidad económica y no como un aspecto meramente
coyuntural, desmientiendo las tesis neo-liberales que proclamaban su carácter
pasajero. Estamos viendo además los efectos perniciosos que las
políticas neoliberales -que dejan de lado deliberadamente los problemas
sociales- han tenido en el terreno social en países como Gran Bretaña
y Estados Unidos, y los costes económicos que han significado para
una parte importante de la población, de forma que en el primero
"las diferencias de rentas entre los mejor protegidos y los peor
remunerados no habían sido tan marcadas desde la segunda guerra
mundial"(9), y en el segundo en caso de seguirse incrementando las
diferencias "el amplio desequilibrio entre los que tienen y los que
no tienen conducirá a más disturbios sociales y a más
delicuencia y violencia"(10). Al mismo tiempo, asistimos a un proceso creciente de mundialización
de la economía que conlleva una competencia desigual entre países
y un alejamiento de los centros de decisión para muchos de ellos(11).
Dicha mundialización va de la mano con una creciente interdependencia
a escala mundial de los sistemas económicos, políticos y
culturales, con el cada vez más relevante desarrollo de las empresas
transnacionales, el importante proceso de mundialización de la
información y la integración de los mercados financieros.
El mundo, ha escrito certeramente Mariano Aguirre, "es un gran mercado
mundial en el que se opera las 24 horas del día gracias a la comunicación
instantánea. El dinero reproduce el dinero con fines especulativos"(12). B) Profundos cambios demográficos. Mientras que a escala mundial
se produce una explosión demográfica y el número
de habitantes del planeta puede cuadruplicarse en un siglo si sigue la
tendencia actual, en el ámbito de los países desarrollados
se produce una importante caída y descenso de la natalidad, que
va de la mano con un crecimiento relevante de las familias monoparentales
y de los fenómenos de aislamiento social. En el ámbito europeo el progresivo envejecimiento de la población,
con su correlativa consecuencia de incremento de gasto en materia de pensiones,
asistencia sanitaria y servicios sociales, queda empíricamente
demostrado en un reciente estudio de la Comisión Europea: entre
1995 y 2025 el número de jóvenes menores de 20 años
disminuirá en nueve millones y medio; el grupo de 20 a 59 disminuirá
en más de trece millones, mientras que los adultos de 60 o más
años "aumentarán en un 50 %, es decir más de
treinta y siete millones de personas, por el acceso progresivo de los
baby boomers a la edad de jubilación". El mismo estudio pone
de relieve un dato importante y al que conviene que se le preste la atención
debida: el progresivo envejecimiento de la población irá
acompañado, si no se modifica la situación económica,
de un aumento en la precarización del empleo y un aumento del número
de personas desempleadas, y tal status jurídico modifica las condiciones
de acceso al derecho a una pensión para muchas personas, "lo
que podría provocar divisiones importantes entre los futuros jubilados
o incluso entrañar la exclusión social de algunos de ellos"(13). C) Cambios en el "rostro" de la exclusión social. Junto
a la clásica pobreza del cuarto mundo, o lo que es lo mismo la
capa de pobreza situada en el extremo inferior de la escala social y que
acumula numerosas carencias culturales, sociales, educativas y económicas,
se produce en Europa la aparición y desarrollo de nuevas formas
de marginación, exclusión y pobreza, que están estrechamente
vinculadas a los cambios producidos en el mundo del trabajo y que afectan
incluso a una parte no desdeñable de personas que ejercen una actividad
remunerada(14), de forma que en la década de los ochenta "un
segmento relativamente numeroso de la población ha permanecido
ajeno a los beneficios del crecimiento económico agregado".(15) D) Un acentuado desequilibrio Norte-Sur, constatable en todos los informes anuales de organizaciones internacionales, de forma que mientras que en 1960 la renta del 20 % de los países más ricos del mundo era treinta veces superior a la del 20 % de los países más pobres, en 1990 esta diferencia se había duplicado hasta alcanzar el 60 %. La brecha se va ampliando de forma progresiva, y el Informe sobre desarrollo humano del año 1996 de la ONU no hace sino constatarlo, algo que no deja de ser claramente contradictorio con el dato, también aportado en los estudios internacionales, de que desde 1945 el producto nacional bruto se haya multiplicado por siete y que el ingreso per cápita se haya triplicado. Acostumbrados a hablar casi únicamente de temas económicos,
muchas veces nos olvidamos que existen flagrantes desigualdades entre
países y continentes y que, como recuerdan los documentos aprobados
en la cumbre social de Copenhaguen del mes de marzo de 1995, "una
persona de cada cinco vive en el mundo en el umbral de la pobreza, el
desempleo afecta a millones de personas en todos los países y los
casos de exclusión social se multiplican en todas las sociedades,
sean ricas o pobres". 4. La lucha contra la exclusión pasa hoy preferentemente por la
búsqueda de soluciones al problema del desempleo, ya que del paro
a la exclusión hay poco trecho si no se toman con rapidez las medidas
adecuadas para evitarlo. Tal como se ha puesto de manifiesto en estudios
realizados sobre la "nueva pobreza" en Europa desde 1975, y
ya se trate de jóvenes o adultos, o de personas aisladas o no,
"la mayoría de los nuevos pobres procede del batallón
de los desempleados, y más específicamente, de los desempleados
de larga duración"(16). La dualización en el ámbito laboral lleva aparejada también
una diferente protección social para los diferentes colectivos,
en atención a las diferencias existentes en la propia actividad
laboral. Mientras que el segmento estable accede de forma preferente a
las prestaciones contributivas, y puede acceder asímismo a prestaciones
complementarias (ej: fondos de pensiones) que financia básicamente
por su elevado poder adquisitivo, el segundo tiene graves problemas para
acceder a dichas prestaciones contributivas (piénsese en sus dificultades
para alcanzar los períodos de cotización necesarios para
acceder a determinadas prestaciones) y su "espacio natural de protección"
es mayoritariamente el de las prestaciones no contributivas o asistenciales,
las rentas mínimas o sencillamente la falta de protección.
En el ámbito concreto de la política de protección
social en España cabe poner de manifiesto que el desempleo sería
un problema de muchísima mayor importancia si no estuviera amortiguado
por la unidad familiar y por las diversas prestaciones sociales que perciben
más del 47 % de los hogares españoles. Como ha constatado
G. Rodríguez Cabrero, "en 1992, el 47'2 % de los hogares recibe
algún tipo de prestaciones de las Administraciones Públicas,
sea en pensiones (31'6 %), prestaciones (11 %) o ayudas de diferente tipo
(5 %). En todo caso, esto quiere decir que 5.634.000 hogares españoles
perciben algún tipo de prestación económica"(17). Una fotografía social del Baix Llobregat Pero al mismo tiempo, se observa un creciente dinamismo en el mercado
de trabajo comarcal que se manifiesta, con algunos "claroscuros"
ciertamente, en el volumen de creación de empleo y de contrataciones
efectuadas desde mediados de la década de los ochenta, y en la
apuesta decidida de los poderes públicos y de los agentes sociales
por dar respuestas a bastantes de las nuevas necesidades ambientales,
económicas y sociales de la comarca y de su población; un
dinamismo debido, según puede leerse en un documento del Consell
Comarcal, "al esfuerzo realizado por un amplio conjunto de agentes
e instituciones para situar las políticas activas de desarrollo
local como principal instrumento para la creación de ocupación"(20).
Tal esfuerzo parece estar alcanzando resultados positivos apreciables
durante este año, ya que los últimos datos disponibles de
empleo y desempleo que he podido consultar para redactar este artículo,
los correspondientes al mes de junio, señalan algo especialmente
significativo: por primera vez en los últimos tres años,
la tasa de desempleo comarcal ha bajado por debajo del 12 %, colocándose
en el 11'92 %, un total de 33.291 personas, porcentaje más de un
punto inferior al que se registraba el mes de junio de 1995 (13'21 %).
A partir del Plan estratégico comarcal, y de acuerdo con el Pacto
de Legislatura suscrito por PSC, IC-Els Verds, CiU y PP, las acciones
y ejes de actuaciones que deben revertir en la creación de un tejido
económico y social que favorezca la creación de empleo pasan
necesariamente por la concertación entre todos los agentes implicados,
y deben tender básicamente a: impulsar los proyectos urbanísticos
y de infraestructuras pendientes, con especial atención a la protección
y mejora del medio ambiente; mejorar las comunicaciones y los transportes
públicos; potenciar la diversidad productiva para evitar los riesgos
de una excesiva especialización; potenciar las políticas
de orientación, formación e inserción profesional;
apoyar la creación, modernización y reestructuración
de las empresas; en fin, impulsar acciones que posibiliten la incorporación
al mundo laboral de personas con especiales dificultades. 2. En apretada síntesis, estos son los rasgos que considero más
significativos, y que por ello paso a comentar, de la "fotografía
social del Baix Llobregat": A) El importante incremento de la población activa operado durante
los años 1975-1994, lo que ha obligado a un esfuerzo suplementario
por parte de todas las fuerzas políticas y sociales implicadas
para intentar la generación de nuevo empleo que permitiera su absorción.
El porcentaje de incremento fue de un 36 %, bastante superior al observado
en el mismo período en toda Cataluña (18 %), España
(21 %) y la Unión Europea (12 %). De haber sido menor dicho incremento
(o dicho de otra forma, una menor tasa de natalidad en la década
de los sesenta) las tasas de desempleo probablemente hubieran sido sensiblemente
inferiores, pero no es menos cierto que el dato aquí expuesto ha
obligado a realizar un doble esfuerzo, de imaginación y de realismo,
a todos los agentes implicados en las políticas de empleo. B) En el mismo período antes indicado, se ha producido un importante
crecimiento neto de la ocupación, que ha pasado de 179.000 a 220.000
personas, lo que significa que, en perspectiva histórica de veinte
años, la actividad productiva comarcal ha absorbido una parte importante
de la nueva población activa y ha logrado atenuar los efectos de
la pérdida o destrucción de empleo básicamente en
el sector industrial, aún cuando para realizar un análisis
más depurado de las cifras anteriores habría que conocer
con detalle el número de trabajadores y trabajadoras que han salido
del mercado de trabajo a consecuencia de planes de prejubilación
y que, por consiguiente, ya no aparecen en los datos de la población
activa una vez extinguida, en su caso si la percibieron, la prestación
por desempleo. C) En el lado positivo de la fotografía también debe mencionarse
el importante volumen de contrataciones efectuadas, que por utilizar sólo
la cifra referida al pasado año superaron la cifra de 100.000;
en el negativo, o cuando menos no positivo, se ha de señalar que
cerca del 80 % fueron contrataciones de duración determinada, con
mayoría de los contratos para obra o servicio y los eventuales
por necesidades de la producción, algo que ha sido criticado desde
instancias sindicales de la comarca por situar la precariedad del empleo
en tasas muy elevadas(21). Y tampoco es nada positivo que cerca de un
6 % de los asalariados perciban una remuneración inferior al Salario
Mínimo Profesional, pudiendo deberse tal dato para bastantes de
los afectados al hecho de trabajar pocas horas diarias, semanales o mensuales,
bajo la modalidad de contrato a tiempo parcial(22). D) Analicemos ahora algunos datos menos agradables, los del desempleo,
aún cuando es obvio que su conocimiento detallado, tanto cuantitativo
como cualitativo, es totalmente necesario si se quieren adoptar medidas
adecuadas para su corrección. Tomando datos anuales como punto de referencia puede indicarse que la
tasa de desempleo ha pasado del 11'23 % en 1990 al 13'54 % el pasado año,
habiendo alcanzado un punto álgido en 1994 con un porcentaje del
15'44 %, pero en cualquier caso afortunadamente muy alejado de aquel 30
% que tuvo la comarca durante algunos años de la primera mitad
de los ochenta. El desempleo comarcal está bastante equilibrado
por razón de edad, a diferencia de lo que puede observarse en los
datos de Cataluña y de España, aún cuando el "primer
puesto" también esté adjudicado a los más jóvenes.
De tal forma, siempre según datos de 1995, el grupo de 20 a 24
años supone el 17'65 % del total, los de 25 a 29 el 16'11 %, de
30 a 34 el 13'22 %, de 35 a 39 el 10'55 % y de 40 a 48 el 8'43 %. En relación
con el nivel de desempleo por sectores destacan negativamente el metal
(13'5 %), las industrias manufactureras (19'1 %) y el comercio y hostelería
(16'5 %), siendo negativo, pero sin alcanzar ni mucho menos porcentajes
tan elevados como en el conjunto de toda España, el dato de los
desempleados que no han trabajado con anterioridad (12'7 %). En fin, debe subrayarse que la comparación de los datos de desempleo
del Baix Llobregat con los de Cataluña, España (datos siempre
facilitados por el Instituto Nacional de Empleo) y la Unión Europea
no debe merecer una valoración negativa, teniendo en cuenta el
importante proceso de reestructuración industrial que se dió
en la comarca (y aún se sigue dando, como lo demuestra el último
ejemplo de Siemens) en la década de los ochenta. Así, en
Cataluña se pasa del 10'6 % en 1990 al 11'57 % en 1995; en España
del 15'33 % al 15 '68 %, y en la Unión Europea del 8'2 % al 10'9
% (o lo que es lo mismo, cerca de 18 millones de europeos se encontraban
desempleados al finalizar el pasado año). E) Respecto al "núcleo duro" de personas en situación
de exclusión social, o riesgo grave de caer en tal situación,
podemos examinar las cifras de las acogidas al programa PIRMI, aunque
también es cierto que sería necesario conocer con más
detalle los datos individualizados de cada solicitante para saber si nos
encontramos en presencia de perceptores "clásicos" (vieja
pobreza) o "modernos" (nueva pobreza asociada a fenómenos
de pérdida de puestos de trabajo). En 1995 había un total
de 1.554 personas acogidas al PIRMI, con siete poblaciones que agrupaban
a la mayoría de tales perceptores: Castelldefells (130), Cornellà
(226), L'Hospitalet (411), El Prat (121), Sant Boi (104) y Viladecans
(159). Muchas de estas personas podrían beneficiarse del proyecto
presentado a la Unión Europea para su cofinanciación denominado
"Proyecto Integral para la iniciativa empleo" y que tiene entre
otros objetivos el de integrar en el mercado laboral los colectivos socialmente
excluídos o con alto riesgo de exclusión. A modo de recapitulación final 2. Debemos recapacitar sobre qué tipo de desarrollo propugnamos
y con qué valores, teniendo claro que la competitividad es un valor
que debe servir para el enriquecimiento colectivo y no para provocar un
agravamiento de las desigualdades. 3. De otra parte, las políticas activas de empleo y las políticas
de protección económica contra el desempleo forman parte
de un mismo todo (la protección social entendida en un sentido
amplio) debiendo tenderse por los poderes públicos a reforzar el
sistema protector. Ahora bien, la política de protección
social no debe ser sólo monetarista sino que debe contener elementos
importantes y básicos de integración social, pues un principio
general de toda lucha contra situaciones de marginación debe ser
la complementariedad entre las políticas generales de desarrollo
y políticas específicas de integración de los más
desfavorecidos, "y la asociación de políticas de garantías
de recursos y de ayuda a la inserción económica y social"(28). En definitiva, se trata de analizar y debatir como pueden combinarse
de forma eficaz las políticas económicas (creación
de empleo, apoyo a las iniciativas de autoocupación...), las políticas
laborales de flexibilidad pactada del mercado laboral (introducción,
por ejemplo, de modalidades contractuales adaptadas a las circunstancias
de cada sector o ámbito de actividad laboral), y las políticas
sociales (prestaciones económicas de índole contributiva
o asistencial) para posibilitar la inserción de los colectivos
con más dificil acceso al mercado laboral. Eduardo Rojo Torrecilla (1). Para el PE, la exclusión social, y por tanto la pobreza "constituye
una violación de los derechos fundamentales de la persona y de
la familia como núcleo central de la sociedad que puede minar en
el futuro nuestras democracias, y que debe combatirse con una política
de fomento del empleo y de desarrollo social". Resolución
de 23 de mayo de 1996 sobre el informe final de la Comisión sobre
la aplicación del programa comunitario para la integración
económica y social de los grupos menos favorecidos "Pobreza
3". DOCE C nº 166, 10.06.96, pág. 192. (2) La nueva página. Barcelona, Círculo de Lectores, 1994,
pág. 23. (3). Tales normas serían las reguladoras de la libertad de sindicación y de negociación, la prohibición del trabajo forzoso, la eliminación de toda forma de explotación del trabajo de los menores y la prohibición de discriminaciones en el acceso al mundo del trabajo. En una reciente comunicación de la Comisión de la UE dirigida al Consejo, preparada de cara a la reunión de países de la OMC en Singapur el próximo mes de diciembre, se tranquiliza a los países en vías de desarrollo al afirmar que se respetarán "sus ventajas comparativas... relacionadas con la existencia de una mano de obra abundante y con bajo coste salarial", pero también se quiere dejar bien claro que "las necesidades del desarrollo no sirven de pretexto a prácticas abusivas en el ámbito del trabajo, y en particular a justificar el in-cumplimiento de normas laborales fundamentales que se considere tienen aplicación mundial". Re-lación entre el sistema comercial y las normas laborales internacionalmente reconocidas. Bru-selas 24.07.96. COM (96) 402 final, pág. 3. (4). M. Gauthier, Pauvreté, inegalité, exclusions: re-nouvau
des approches theoriques et des practiques sociales. Ginebra, IIES, 1993,
págs. 8-17. (5). Para el destacado economista, "(la educación)... es la fuerza más pacificadora, igual que la ignorancia es la mayor fuente de conflicto". "La revolución civilizada". El País Semanal, nº 1023, 5 de mayo de 1996, pág. 193. (6). Vid. la Comunicación de la Comisión El futuro de la protección social. Marco para un debate europeo. Bruselas, 31.10.95. COM (95) 466 final, pág. 2. La idea eje sobre la que se articula la Comunicación es que la protección social es un elemento esencial del modelo europeo que conviene mantener y desarrollar, que tiene desafíos importantes ante sí como consecuencia del desempleo y del envejecimiento de buena parte de la población, y que por consiguiente "es oportuno un debate europeo porque los Estados miembros han de cooperar a fin de identificar las posibles soluciones comunes". (7). Eddy Lee, "Exposición general". Revista Inter-nacional del Trabajo, vo. 114, núms. 4- 5/1995 (monográfico dedicado a Política de empleo y mundialización). Subraya la diferencia entre EE.UU y Europa, ya que en el primero se ha producido "un descenso de los salarios de los trabajadores poco cualificados", mientras que en la segunda se da "la concentración del desempleo en la mano de obra poco cualificada" (pág. 503). (8). Políticas de empleo en una economía mundializada. Conferencia Inter-nacional del Trabajo, 83ª reunión 1996. Ginebra, 1996, pág. 32. (9). Jo Carby-Hall, "La crise de l'Etat-providence en Gran Bretagne".
Revue Internationale de Droit Comparé nº 1/1996, pág.
45. 10). Jeremy Rifkin. "EE.UU: la sociedad civil en la era de la información".
El Viejo Topo, junio 1996, pág. 48. (11). En una investigación realizada por profesores de Sociología de diferentes Universidades se ha puesto de manifiesto que el principal problema del mundo en un horizonte temporal de diez años sería, según los sociólogos, politólogos y economistas consultados, "el incremento de las desigualdades y las diferencias entre los países ricos y pobres". Cfr. J.F.Tezanos, "Las imágenes del futuro entre los expertos en ciencias sociales". Temas para el debate, núms. 21-22/1996, pág. 80. (12). "La globalización y el sistema internacional de fin
de siglo". Temas para el debate núms. 21-22/1996, pág.
70 (13). Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo.
La situación demográfica en la Unión Europea 1995.
Bruselas, 23.02.96, COM (96), 60 final, págs. 4-5. (14). Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento
Europeo. Política de la Comunidad y de sus Estados miembros de
lucha contra la pobreza en los países en desarrollo. Bruselas,
16.11.93. COM (93) 518 final. (15). Luis Ayala, "Los sistemas generales de rentas mínimas
en Europa: logros, límites y alternativas". Documentación
Social núm. 96/1994, pág. 223. (16). G. Room (director). The new poverty in the European Community, Univ. of Bath, 1990. (17). "La política social en España 1980-1992". Do-cumentación Social nº 96/1994, págs. 175 a 199. (18). Los datos estadísticos que utilizo en el artículo se encuentran en las siguientes fuentes: L'Anu-ari Aquí 1996; Consell Comarcal del Baix Llo-bregat, "Observatori permanent del mercat de treball. Informe mensual de l'atur"; El Far. Anuario del Baix Llobregat i l'Hospitalet 1996; Consell Comarcal del Baix Llo-bregat, La comarca del Baix Llobregat: un model concertat de desenvolupament social. Cornellà, 1995. (19). Els llindars de pobresa a Catalunya: concepte, descripció,
quantificació i territorialització. Depar-tament de Benestar
Social de la Generalitat de Ca-talunya, 1994, págs. 73 a 76. (20). La comarca del Baix Llobregat..., ob. cit. (21). Así se manifiesta el Secretario General de la UGT, José Luís Morlanes en su artículo "Empleo para todos". L'Anuari Aquí..., ob. cit., pág. 280. (22). Otros datos significativos sobre ingresos mensuales de los asalariados, recogidos en L'Anuari Aquí 1996, pág. 426, son los siguientes: el 38'4 % perciben entre 90.000 y 140.000 ptas, el 20'2 % de 140.000 a 200.000, el 14'5 % de 60.000 a 90.000 y el 7'8 % de 200.000 a 300.000 ptas. (23) Francesc Castellana. "El Baix té futur". L'Anuari Aquí...,ob. cit., pág. 86. (24). Así se manifiesta el responsable del órgano técnico del PIRMI, Fran-cesc Coll, "Catalunya: una resposta integral da-vant el repte de la pobresa i l'exclusió social". Fórum (Revista d'informació i investigació social), núm. 5/1996, págs. 31 a 35. (25). Guy Clarís, "Face a la croissance et a la mutation du RMI". Droit Social n´ms. 9-10/1995, págs. 820 a 822. (26). Manuel Aguilar, Mario Gaviria y Miguel Laparra. La caña y el pez. Estudio sobre los salarios sociales en las Comunidades Autóno-mas. Madrid, Fundación FOESSA, 1994, pág. 19. (27). Comunicación de la Comisión. Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el conjunto de las políticas y acciones comunitarias. Bruselas 21.02.96. COM (96) 67 final. (28). Odile Quintin, Intensificar los esfuerzos comunitarios en el ámbito de la lucha contra la marginación social. Dossier de documentación del Ministerio de Asuntos Sociales, núm. 10/1992. |