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La participación de la sociedad
civil Montserrat Figuerola Sin embargo, resulta totalmente arbitrario hablar del conjunto de las ONGs como movimiento. Se trata de un colectivo heterogéneo, con expresiones contradictorias en relación al propio objeto de su trabajo, a su intencionalidad, a las relaciones con su entorno organizado e incluso en relación a su propia naturaleza institucional. El término Organización No Gubernamental, con todo el contenido de definición negativa, acaba siendo el referente común reconocido: no-pertenencia a la estructura del Estado. Quizás otro elemento común de las ONGs es que sus objetivos no se realizan dentro de la propia organización, sino que son instancias intermediarias, que requieren de otros sujetos que acabarán plasmando los resultados de la acción de las ONGs. Ello no nos dice nada sobre sus finalidades, sus sectores preferenciales de actuación, su relación con las organizaciones sociales, políticas y religiosas,... y por tanto, no es posible hacer una evaluación de conjunto. ¿Es posible trabajar sobre indicadores que permitan una interpretación de las ONGs, y por tanto tener la capacidad de evaluar la racionalidad del esfuerzo social? Lógicamente, la pertenencia a determinada cultura social, organizativa o ideológica, aporta alguno de los rasgos finales de cada ONG, pero no constituye el producto final, que claramente es multifactorial, y cuya caracterización sólo es posible en base al conocimiento de sus objetivos, la adecuación organizativa para su consecución y los resultados operativos y de alianzas conseguidos. En una interesante editorial de la revista Alternatives Sud "1" se plantea que el abordaje del fenómeno sólo es posible dentro de un marco global, que contemple las relaciones sociales internas y externas, sin reducir el fenómeno de las ONGs a una realidad en si misma. Partiendo de una experiencia concreta de trabajo en el ámbito de las ONGs, el objetivo del presente artículo es aportar algunos referentes creativos de aquellas organizaciones que se definen como instrumentos útiles para una cooperación internacional solidaria, orientada al cambio de las relaciones entre el Norte y el Sur, y cuyo objetivo es garantizar los derechos de las personas y los pueblos a desarrollarse desde una perspectiva equitativa y sostenible. La pobreza es el resultado de un modelo de desarrollo que viola los derechos de las personas En el ámbito de la salud, se ha convertido ya en paradigma de la "misión" de las organizaciones sanitarias el velar por la salud de las personas, entendida como el estado de completo bienestar físico y psíquico, en relación armónica con uno mismo y el entorno (Declaración de Alma Ata). Esta noción integral de calidad de vida está estrechamente vinculada a las posibilidades de desarrollo. Cuestiones básicas, como la alimentación, el uso de agua potable,... no están aseguradas para una gran parte de la humanidad. La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, afirma (art.28): "Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos". En 1986 se aprobó la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, y tanto en ésta como en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena, de 1993, se estableció que el derecho al desarrollo es universal e inalienable y forma parte de los Derechos Humanos fundamentales. Aún más, este derecho al desarrollo se ha calificado en los sucesivos
informes anuales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
En ellos se especifican una serie de condiciones para conseguir un desarrollo
basado en el bienestar humano, y no en los imperativos de la libre competencia
económica de los mercados. Los pilares enunciados: * Asimetría de las relaciones comerciales entre los países ricos y pobres.
El rígido proteccionismo de los mercados de los países industrializados
frente a los productores de materias primas, es uno de los pilares fundamentales
de la Organización Mundial del Comercio. Este cierre de fronteras para
las exportaciones de los países menos desarrollados se acompaña de los
subsidios a la producción de los países ricos. El mantenimiento de estas
políticas, sin otras medidas, convierte en totalmente inviables los discursos
sobre la disciplina y calidad en la producción para que los países del
sur puedan acceder a los mercados del norte. Las pérdidas anuales de los
países pobres por pérdida de oportunidades en el mercado internacional
se cifra en 500 mil millones de $ US. Garantizar los Derechos Humanos,
un problema de gobierno "El sistema capitalista neoliberal ha fracasado
porque no ha sabido dar respuesta a la calidad de vida, ni integrar el
trabajo, la naturaleza, el género y la identidad. El mayor problema es
la capacidad del sistema de paralizar y destruir, hasta el presente, todo
intento de alternativa." "5" El problema que enfrentamos es el reto de
la democracia. El final de la guerra fría ha desdibujado el horizonte
político de la cultura de la confrontación al no tener un horizonte posible
de toma del poder por los mecanismos revolucionarios tradicionales. Y
sin embargo, el sistema denunciado hay que cambiarlo. De ello depende
que las personas y los pueblos tengan garantizados sus derechos, entre
ellos el del desarrollo. La alternativa se edifica y se construye en el
día a día en las múltiples experiencias que se acumulan en las diversas
organizaciones sociales y en los avances jurídicos a nivel nacional e
internacional. Todo ello tiene que influir en los sistemas de gobernación,
en la calidad de los organismos internacionales y en su capacidad de incorporación
de valores nuevos. Juan Antonio Blanco "6" dice que hay que potenciar
un bloque histórico, capaz de recoger la heterogeneidad de intereses enfrentados
al poder transnacional que subyace tras la globalización. Los abanderados
de la cultura de la confrontación, al plantear que cualquier cambio dentro
del sistema no es posible, han abandonado el problema de la dirección
de los procesos, el gobierno en definitiva, y, por tanto, toda estrategia
de construcción alternativa que no sea puramente resistencialista o, en
este caso si, comparsa del sistema. El respeto a la soberanía de los pueblos,
el respeto a las conquistas sociales de países como Cuba no se puede garantizar
sin influir y cambiar en las políticas monopólicas del sistema neoliberal.
Entiendo que la preocupación del conjunto de las organizaciones sociales
y de la sociedad política enfrentada a este sistema debe ser: * Valores éticos sobre los que construir esta alternativa. Sin entrar en la bondad o el maquillaje del documento, lo cierto es que los espacios abiertos para la negociación son de interés para el conjunto de la sociedad civil preocupada por los problemas económicos internacionales. Ojalá la reciente aprobación por el Congreso de los Diputados español de la Ley de Cooperación al Desarrollo de abril 1998, hubiera tenido esta virtualidad. Siendo el objetivo de la Ley la erradicación de la pobreza, los mecanismos previstos de financiación de la cooperación y el interés en relación a asegurar la presencia española en el exterior, consolidan más un instrumento de intervención que un instrumento de creación de partenariado. En cualquier caso el espacio de juego de la sociedad política y la sociedad civil está sometido a la reglamentación y no a la negociación de intereses. Las ONGs: ¿Instrumento útil para el cambio? Un desarrollo sostenible, centrado en la calidad de vida de las personas, requiere como condición imprescindible la participación democrática, como instrumento de expresión de los legítimos intereses. En este sentido, el papel de la sociedad civil es enormemente importante. Esta afirmación no significa que la sociedad civil deba construir su propio modelo, paralelo al del Estado, o deba construir alternativas participativas de base, no relacionadas con la institucionalidad política o con el mercado. Una política pública fuerte, eficiente y con objetivos de equidad tiene su mejor complemento en un sector civil potente, con iniciativa, tanto en la incidencia política, en la gestión, como en la capacidad reivindicativa y de negociación, frente a lo que hoy conocemos como dictadura del mercado. "El término sociedad civil no se aplica a un sector concreto, sino a una relación entre los sectores entre los que prevalece un alto nivel de cooperación y apoyo mutuo. El desarrollo de relaciones de apoyo mutuo entre el sector sin fines
de lucro, el Estado y el Mercado, puede constituir una de las mayores
prioridades para la promoción de la democracia y el crecimiento económico
en todo el planeta" Con ello, simplemente quiero señalar que las ONGs, al igual que cualquier
otra organización, no son instancias predeterminadas que sirven para tal
o cual cosa, sino que en función de sus objetivos, cualquier instrumento
puede ser útil, si dinámicamente es capaz de adecuarse. Potencialidades
de las ONGs ¿Qué tipo de cualidades reconocidas hacen idóneas a las ONGs
para la gestión de procesos de cambio multicéntricos?: Esta modalidad, particularmente frecuente en Latinoamérica, pero también en España, actua como una gestoria administrativa de los fondos obtenidos. Son aquellas ONGs a la búsqueda de sus organizaciones de base. Hay que señalar que la mayoría de las ONGs españolas laicas surgidas en los años 80 tiene componentes de ambos modelos. La excepción serían aquellas que se construyeron como instrumentos directamente vinculados a partidos políticos, sindicatos, organizaciones religiosas,... donde la intencionalidad fundacional fue más explícita. La dificultad para evaluar ambos modelos es que sus responsables suelen coincidir en tener objetivos más allá de la transferencia de recursos, sin que éstos hayan llegado a definirse, ni siquiera en la práctica cotidiana. En algunos casos, el proceso de maduración de las organizaciones ha hecho realidad esta intencionalidad, pero en la gran mayoría no ha sido así, y sin embargo pocos se sienten legítimos en relación a la emoción inicial si sólo son intermediarios en la transferencia de recursos. Podríamos calificar este hecho como positivo, en la medida que se entiende que la ayuda y la transferencia no son suficientes para arreglar los problemas de la pobreza, sin embargo la cuestión es: ¿se es capaz de construir organizaciones que tengan capacidad de influencia para estos otros objetivos no explícitos?, ¿se es capaz de crear alianzas más allá de pequeños cotarros institucionales?, ¿se es capaz de dar señales sólidas hacia el poder político? La percepción del público Una de las debilidades importantes de las ONGs, que a su vez se convierte en reto de primer nivel, es la lectura que el público en general hace de sus acciones. Hay una identificación como instrumentos múltiples de ayuda caritativa. Esta identificación uniforme hace que se desconfie en general de la atomización existente, ya que al desconocer otras motivaciones se atribuye exclusivamente a intereses institucionales. Por otra parte, esta misma visión uniforme se convierte en un freno para las campañas de sensibilización para el cambio en las relaciones Norte-Sur, en la medida que las ONGs se interpretan y utilizan como instrumentos para el lavado de conciencia en el marco de las campañas de victimización generalizada utilizadas por los medios de comunicación y por una parte de las propias ONGs. Dificultad en la introducción de métodos de gestión de calidad, y por tanto de generación de indicadores de evaluación que superen la descripción de productos intermedios y procedimientos Al igual que cualquier empresa la medición de la utilidad del instrumento viene asociada a la medición de eficiencia para el objetivo planteado. La construcción de ONGs con capacidad de influir en el cambio requiere urgentemente la adopción de sistemas de evaluación y de indicadores que permitan medir realmente en función de cuánto está influyendo su trabajo para cambiar correlaciones de fuerza, opiniones, alianzas, y asentamiento de nuevos valores en los ámbitos de poder. La naturaleza del debate intelectual en relación a las ONGs. El apasionamiento del debate interno y endogámico de las ONGs bajaría de tono inmediatamente si se fuera conocedor del nivel de interés y comprensión que despierta en el público en general, y sobre todo si se tuviera capacidad de medir el grado de influencia que genera en relación a su sensibilización. Frente a la percepción uniforme e instrumental que el gran público tiene de las ONGs, a través de los medios, en las publicaciones más o menos especializadas, la crítica que aparece sobre las ONGs se está convirtiendo en una cuestión de tipo monopolar, que tiene la misma virtualidad que en el caso anterior, uniformizar la acción de todas las ONGs como instrumentos perversos. Paralelamente a los teóricos de la dependencia (Samir Amin, André Gunder Frank, Teresa Hyter) que se muestran partidarios de la renuncia a la ayuda internacional, a la que achacan haberse convertido en un instrumento de los intereses de los países desarrollados, hay los teóricos del papel desarrollado por lasONGs al servicio de estos intereses (James Petras, Baylosis). Hace un año, con la publicación del manifiesto del Foro Mundial de las
Alternativas, auspiciado desde Dakar por Samir Amin, aparece un espacio
de crítica y confrontación hacia el globalismo neoliberal, inspirado en
el humanismo y la profundización de la democracia. Se habla de los movimientos
sociales y en ningún momento se cita el posible rol que pudieran jugar
las ONGs. Desde estas posiciones se dice: * Al no tocar el problema del poder, automáticamente la única dialéctica
posible es la de confrontación ideológica y sólo podríamos pensar en soluciones
bondadosas, en el caso que se haya producido un cambio en el marco político
y social. Que estas afirmaciones sean una realidad, que la AOD no sea un instrumento de dominación, depende de la capacidad de las sociedades del norte y del sur de coordinarse y afrontar el reto de una institucionalidad democrática basada en la interdependencia solidaria. Retos de las ONGs de cooperación solidaria, promotoras de un cambio en las relaciones Norte-Sur Reconocimiento social y capacidad de incidencia política De acuerdo con las reflexiones sobre la utilidad de la organización para ser un instrumento de cambio, no es posible basar la capacidad de incidencia, la fortaleza en la introducción de nuevos valores éticos sociales y la fuerza en la negociación institucional sobre la bondad de un pequeño grupo. Partiendo de la pluralidad de opciones de la sociedad civil, es importante ir construyendo un nivel de influencia, ya sea a través de la promoción asociativa o de la influencia en los medios de comunicación, o de ambos. Esta consideración suele ser una de las barreras principales para las ONGs, que como decía anteriormente, han surgido sobre un impulso emocional o sobre intereses de intermediación económica, tendiendo ambos a crear inercias de repliegue endogámico. El mismo problema plantean las ONGs-instrumento de determinadas opciones políticas o religiosas, incapaces de racionalizar su presencia social y atender la pluralidad existente que, sin embargo, puede constituir un bloque en relación a valores éticos distintos. Lógicamente, actuar eficazmente en función de esta voluntad de influencia social, lejos de desdibujar los objetivos de la organización, exige un claro planteamiento estratégico, resistente y adecuado a la participación plural. En su proceso de maduración, las ONGs con voluntad pública tienen que ser reconocidas como interlocutores por las instituciones políticas y sociales. Coordinación democrática y diálogo horizontal Norte-Sur No puede haber cooperación solidaria sin una relación de partenariado estable e influyente en la toma de decisión política de las organizaciones implicadas. Avanzar agendas hacia las instituciones públicas, conseguir capacidad de denuncia y de alternativa está estrechamente vinculado a esta coordinación en base a objetivos comunes, tan amplios como se quiera. Fortalecimiento democrático, a partir de la interrelación con los poderes locales Construir la democracia desde la base, y por tanto contribuir a fortalecer las condiciones institucionales para el cambio es fundamental. Tanto en nuestros países, como en los países del sur la acción complementaria de las instituciones civiles con los poderes locales (o la contribución a la institucionalización de estos poderes) constituye un dinamizador y la base de la actuación eficiente en los territorios. Esta valoración de eficiencia, no únicamente se aplicaría a la inversión económica, de infrastructuras,..tan frecuente en las actividades de la cooperación al desarrollo, sino también a las campañas de sensibilización e incidencia política, educación para el desarrollo, participación ciudadana,... Capacidad de generación y multiplicación de recursos Totalmente ligado al punto planteado en primer lugar, toda institución que nace con voluntad de influencia debe ser capaz de encontrar sus recursos entre aquellas personas e instituciones que creen en sus finalidades. En general, y en el caso español en particular, éste es un reto de gran envergadura para la sociedad civil laíca. Por otra parte se interpreta como fuente de todos los males la subvención pública a las ONGs: crea dependencia, burocratismo para la gestión y administración,.. Creo que ésta es una realidad a medias. Las ONGs deben ser capaces de tener sus fuentes propias de recursos (en el fondo es un tema de legitimidad), pero también, ser capaces de multiplicar estos recursos, acudiendo y explicitando sus finalidades a las instituciones públicas, que deben exigir una gestión transparente de estos fondos. La gestión transparente de los fondos nada tiene que ver con las trabas y mecanismos de intermediación exigidos por las administraciones públicas españolas a las ONGs. La duplicidad de controles, la falta de espacios de negociación de programas globales,.. acaba imposibilitando un trabajo eficaz, en el que una buena parte de la financiación queda prendida en mecanismos administrativos. Fortalecimiento de las políticas sociales públicas, especialmente las dirigidas a los sectores más desfavorecidos No es posible un compromiso con la erradicación de la pobreza a partir del debilitamiento de las políticas públicas. La capacidad reivindicativa de los diversos agentes sociales, tanto en el norte como en el sur, debe dirigirse a establecer mecanismos democráticos para la intervención social. La reducción de los Estados a meros aparatos burocráticos es una realidad en la gran mayoría de los países más pobres. La intervención de sus presupuestos en políticas sociales es simbólica, y también es simbólica su intervención en relación a los sectores potentes de sus oligarquias, que no requieren del Estado para la negociación con los poderes económicos transnacionales. Lejos del Estado protector las sociedades civiles del norte y del sur deben contribuir a garantizar la equidad de las políticas públicas. Nuevamente la ganancia de espacios de negociación será fundamental. Capacidad de consolidar alianzas estratégicas con otras organizaciones de la sociedad civil La atomización del mundo de las ONGs es un elemento de debilidad cara a su voluntad de influencia, tanto en el sur como en el norte. La posibilidad de generar alianzas basadas en objetivos, no sólo con otras ONGs, sino con sectores de la economía social, con organizaciones profesionales, sindicatos,... es una de las grandes potencialidades, que a su vez tiene carácter estratégico para la misión de cambio que la ONG ha definido. Profesionalización y mejora de la capacidad de gestión, introduciendo definiciones claras de objetivos e instrumentos de calidad para el seguimiento y evaluación Daniel Corsino "11" plantea la necesidad de mejorar la profesionalización como medio de optimizar los recursos humanos, la eficiencia y la calidad de la acción de las ONGs. Es fundamental definir claramente los temas a desarrollar, a partir de los objetivos institucionales y eliminar aquello de superfluo que hay en la acción de las ONGs. Esta cuestión es importante, en la medida que, de no aplicarse, muchas buenas acciones se pierdan en el "marasmo sin substancia" de las buenas intenciones, sin objetivo concreto. Esta es la única via para hacer perceptible ante el público y ante las organizaciones con las que se establecen alianzas la identidad institucional, y por tanto la responsabilidad ante temas específicos. Considero que son las únicas vías que permiten obviar las estériles polémicas que califican o descalifican a las organizaciones en función de la valoración apriorística de sus actividades. Estas (sean proyectos, educación, ayuda humanitaria, dinamización social,..) deben juzgarse de acuerdo con los objetivos institucionales y los pactos de alianzas establecidos. Montserrat Figuerola Batista Presidenta de ACSUR Las Segovias. Miembro de la Junta Directiva de COOPERACCIÓ Grupo Sur.
Notas: 1. Alternatives Sud, vol. IV, 1997, "Les ONG: instruments du projet
néo-libéral ou bases solidaires des alternatives populaires". |