Jun 10, 2008
Author: Los hombres de negocios se fueron en silencio
  
–Bulgheroni, ¿podemos hablar?
–No.
Serio, el empresario petrolero se escurrió entre la gente, levantó la vista hacia la escalera y se marchó sin saludar. Alejandro Bulgheroni, presidente de Pan American Energy, fue uno de los hombres de negocios que asistieron a la Casa Rosada convocados por el Gobierno y que prefirieron cerrar la boca. Carlos de la Vega estuvo más sonriente. "No, no, después", se despidió el presidente de la Cámara Argentina de Comercio.
Silencio empresarial en el Salón Blanco. "¡Y ya lo ve, y ya lo ve, es la gloriosa JP!", coreaban los militantes. Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat, acababa de abandonar la primera fila que compartía con Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa, y Estela de Carloto, de Abuelas de Plaza de Mayo. Siempre locuaz, fue cauto esta vez. "En principio, parece positivo, pero hay que estudiarlo con detenimiento", dijo.
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el terror de los empresarios argentinos, aplaudía discretamente desde la segunda fila. Igual que la cantante Teresa Parodi, de pie en el fondo.
Estaban también Eduardo Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina 2000; Juan Carlos Lascurain, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA); Juan Carlos Sacco, secretario de la UIA; Carlos Heller, presidente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la Argentina; Roberto Domenech, presidente de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas, y los constructores Aldo Roggio y Gregorio Chodos, entre otros.
Por la noche, los teléfonos de la mayoría de los empresarios estaban apagados. Tampoco llegó esta vez a las redacciones de los diarios, como en otras oportunidades, el aluvión de comunicados de apoyo empresarial. Sólo la Cámara de Instituciones de Diagnóstico Médico celebró el mensaje presidencial, que definió como portador de "una gran sensibilidad por la problemática social".
El Gobierno acumuló a más de mil personas en el recinto. "Esto profundiza el modelo de redistribución", decía el piquetero Emilio Pérsicco. Al lado, su par Luis D’Elía aprovechaba los micrófonos y el tono del discurso para pedirle perdón públicamente al productor agropecuario Alejandro Gahan, de Gualeguaychú, por aquel knock out en Plaza de Mayo.
El kirchnerismo inauguró en el país una modalidad infrecuente para convocar a los empresarios: cuando los llama, no explica en qué consiste el acto. Quienes pidieron asistencia perfecta fueron esta vez el ministro Julio De Vido y el secretario Carlos Zannini. "Vamos, pero no sé de qué se trata. Me dijeron que algo relacionado con el campo", había dicho antes a La Nacion un ejecutivo de una cámara.
El ahorro del ahorro
"Fue un discurso claro, contundente –se entusiasmó después Luis Morales, presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas–. Había dudas respecto de dónde iban a ir las retenciones y esto aclara las cosas."
Cristina había nombrado al sector fabril. "Veo a muchos hombres de la industria –dijo–. Hemos logrado acuerdos salariales libres y racionales." Otro aplauso cerró la frase. Igual que cuando ella misma le bajó varios megavatios a la reducción del consumo energético que, dijo, se había conseguido gracias al programa anunciado en diciembre, apenas empezado su mandato: "Ahorramos 100 megavatios con el plan de uso racional", sostuvo. En enero, la Presidenta había hablado de 600 MW.
La energía es en estos días uno de los principales desvelos empresariales.
Felices Pascuas
En su discurso, la Presidenta trajo a la memoria la frase pronunciada por el presidente Alfonsín durante el levantamiento carapintada de 1987. Afirmó que si aceptaba los reclamos de los sectores que "más rentabilidad han tenido en los últimos tiempos" qué les diría a los argentinos: "Lo pensé y podría decirles, entonces, después a todos los argentinos: el Gobierno y el campo están en orden. Feliz Día de la Bandera".
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