Bahía Blanca, .
 
MUNICIPAL

May 19, 2008
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La ciudad de Buenos Aires pierde edificios históricos

Hay normas para protegerlos, pero no hay un relevamiento de cuáles son las casonas y petits hôtels que se deben conservar

(Buenos Aires - 19/05/2008)
La protesta vecinal de ayer contra la demolición de dos edificios centenarios del barrio de San Telmo llevada a cabo en los últimos días puso en la mira una realidad controvertida: cada vez son más los edificios históricos y las viejas casonas de gran valor arquitectónico que pierde la Capital.

Por el auge de la construcción, el año pasado las demoliciones de casas aumentaron prácticamente en todos los barrios, y los petits hôtels , un tipo de construcción francesa de principios del siglo pasado que se adaptó a la fisonomía de Buenos Aires, desaparecieron a razón de dos por mes.

En la ciudad nunca se ha hecho un relevamiento completo de los edificios y casonas considerados de valor histórico o arquitectónico, y por eso muchos son destruidos, con permisos otorgados por las autoridades.

Ayer, la organización no gubernamental Basta de Demoler, que agrupa a vecinos que luchan por la conservación del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, protestó en la esquina de Independencia y Bolívar, San Telmo, porque una empresa de demoliciones echó abajo dos centenarios edificios del casco histórico (ver aparte).

Se trata de la que fue residencia de Pedro Benoît, ingeniero que construyó una decena de edificios públicos en La Plata, y una casa lindera, en cuya medianera se conservaba un importante mural. La residencia estaba protegida por una ley, que obligaba a conservar su fachada.

"La verdad es que la casa y el mural fueron demolidos clandestinamente en 48 horas, aprovechando el feriado del 1° de mayo y evitando la inspección del gobierno de la ciudad. Es una verdadera locura, algo que se advierte muy a menudo en la Capital", aseguró Santiago Pusso, coordinador de Basta de Demoler. Ahora, la Subsecretaría de Patrimonio de la ciudad investiga administrativamente si esta demolición fue producto de situaciones irregulares.

Sin listado completo

Consultadas por LA NACION, autoridades del gobierno porteño reconocieron que hoy no existe un padrón de edificios de valor histórico o patrimonial, pero dijeron que está en vías de concretarse.

La subsecretaria de Patrimonio, Josefina Delgado, explicó: "Me parece muy importante la acción de este grupo, en la medida en que aceptara de buen grado trabajar junto con las áreas del gobierno a las que les competen estos temas. Es un momento en el cual las acciones tienen que ser conjuntas; no puede haber peleas ni es un tema para ver quién gana y quién dice lo que hay que hacer".

La funcionaria, que asumió en la actual gestión de Mauricio Macri, agregó: "Si bien hay una normativa para preservar el patrimonio histórico, todavía no hay un tipo de actuación en conjunto; todavía no fueron catalogados los edificios que no se pueden demoler y esos datos, lógicamente, tampoco están volcados en la Dirección de Catastro, donde se otorgan los permisos para demoler y construir".

Fue en marzo en marzo de 2007 cuando se creó Basta de Demoler, a través de un periódico barrial (El Fantasma de Recoleta) , desde el cual Pusso convocó a un encuentro vecinal para discutir de qué manera se podían frenar las demoliciones de estos edificios tan característicos.

"Se fueron sumando distintas asociaciones vecinales, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico, entre otras. Conformamos esta ONG como un grupo específico de personas que luchan por el cuidado y preservación del patrimonio histórico. Esa es la ciudad que nosotros queremos, y esperamos que el gobierno fije su posición al respecto; el ciento por ciento de la gente nos apoya", cuenta Pusso, un músico de 39 años que logró reunir a más de 20 personas, hoy comprometidas con la causa.

Hasta ahora, la ONG logró impedir la demolición de tres edificios; quizá la más significativa haya sido la gran casona situada en Montevideo 1250, frente a la plaza Vicente López, en Recoleta. Una empresa constructora consiguió el permiso para demolerla el año último, pero la presentación de un amparo la mantiene en pie, aunque la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la ciudad aún no se expidió sobre el fondo de la cuestión.

"Buscamos crear conciencia en la gente sobre el daño ambiental que se provoca con las demoliciones de edificios históricos: un daño irreparable. Las falencias del Estado para controlar hicieron que nosotros saliéramos a la calle", sostuvo el arquitecto Marcelo Magadán, de Basta de Demoler.

Para esta agrupación, Barracas es el barrio que más peligra; en él depositó el crecimiento edilicio la administración de Macri. "Muchas viejas casonas se tirarán abajo en esa zona, debido al boominmobiliario y al anuncio de una futura mudanza de las distintas áreas del gobierno de la ciudad hacia allí. Es necesario que se controle y se regule esta situación", dijo el vecino de Recoleta Hugo Cortínez.

"Si bien hay una falencia del Estado, hemos sido escuchados por el actual gobierno; esperamos poder trabajar en conjunto en la elaboración de un plan general de preservación y de leyes. Nos prometieron que a fines de año estará el listado definitivo de cuáles son los edificios que tienen valor histórico en la ciudad", aseguró Ana Bas, integrante de la agrupación Basta de Demoler.



 
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